Contactar con prostitutas reportaje prostitutas

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Le invitaron a comer los del club y, como dice ser "hombre de bien", de los que no les gusta hacer un feo a nadie, allí que se presentó. Sin saber que iba a quedar inmortalizado como el primer edil en apoyar a los nigths clubs.

Le dejó mal sabor de boca aquel traspiés. Pero nunca lo propongo yo". La indiferencia de primeras, esa mueca que pone José María a los que quieren acabar la noche en el club, es su pequeña venganza contra el negocio. Aquí han actuado también Los Chicos o Manolo de Vega. Hay clientes de todo tipo: Se baila cumbia, salsa, merengue. La mayoría de las prostitutas son de Paraguay. Las redes de captación de chicas, antes instaladas en Brasil y Colombia, se han fijado ahora en el país suramericano.

Trabajaba antes en su país de camarera con un sueldo miserable. Le propusieron venir a España para trabajar en el burdel. No soy esclava de nada. Vine a ganar dinero", asegura.

Sólo le molesta que le pidan "perversiones" en la cama y que vengan algunos clientes a prometerle que le van a hacer los papeles y a sacarla de este mundo. No se escuchan esta noche historias tristes. Aparentemente, todo es juerga, diversión. Ni rastro del drama de la prostitución. Nadie habla sobre los problemas que supone abandonar un país, vivir en un club de carretera, venderse al primero que entre.

No cabe hoy esa versión en la sala El Molino. Las chicas le saludan, le vitorean, y él no para de preguntarles de forma retórica si éste es el sitio donde mejor les han cuidado. Todas dicen que sí, claro. Flores cuenta que la treta para saltarse la legalidad es decir que esto es un hotel, con una discoteca, donde las chicas pagan 40 euros al día por habitación y comida, y que ellas hacen lo que quieren con la gente que frecuenta el local.

Flores se jacta de que en la puerta hay un cartel en el que se lee: La policía ha hecho varias redadas en el club. Basta con teclear en Google el nombre de su local y aparecen noticias de que hablan de la desarticulación de la mayor red de prostitución en la zona.

La cosa siempre acaba igual: Después llegan otras; a veces, las mismas de forma encubierta. Flores cree que sus ex compañeros deberían dedicarse a "combatir la delincuencia de verdad", y no a inflar las estadísticas con este tipo de detenciones. Aunque se muerde la lengua: Si en Casas de los Pinos se toma el asunto con cierta filosofía, en El Provencio no hace mucha gracia la constelación de luces de neón que rodean el pueblo.

Uno de los clubs lleva 30 años. Se formó en el lugar alguna que otra pareja que vive en la localidad. La alcaldesa socialista, Manuela Galiano, preferiría que el municipio se conociese por las cosas "buenas" que tiene, que son muchas. Han tenido que trasladarse desde el Raval porque los alquileres, en este barrio, se han puesto por las nubes. Desayunamos en una churrería que hay debajo de su casa. Salma dormita en brazos de su madre con el patinete aparcado a medio metro.

Mientras tomamos el café, Marga me cuenta que en fueron al Senado para hablar ante una comisión. Cuando se enteraban de quién era la prostituta, empezaban a apartarse de ella y a mirarla de un modo especial. Lo de la antropóloga les pareció muy bien, pero cuando se enteraron de que yo era la prostituta, dijeron que tenían que consultar antes de acreditarme.

Era una comisión sobre prostitución y se preguntaban si debía estar presente la prostituta. La niña tiene un comportamiento normal desde cualquier punto de vista que se mire. Conoce a todo el mundo y todo el mundo la conoce a ella. Es un sueño, pero tarde o temprano lo realizaremos. Cuando murió mi marido, su familia quiso quitarme a la niña y me llevó a juicio.

Pero el informe médico-forense me dio la razón a mí. Decía que Salma tenía, a mi lado, todo lo que necesitaba una niña.

Yo he visto casos de mujeres a las que los servicios sociales les han quitado a sus hijos y les han destrozado la vida. Yo me levanto por las mañanas y lo primero que veo es su sonrisa. Forma parte de mi vida como yo formo parte de la suya. Y la educo en el respeto a todo el mundo. Me cuenta esto en el metro , donde nos dirigimos al Raval para dejar a la niña en casa de una amiga de Marga.

El vagón va medio vacío, de manera que nos sentamos juntos, en un asiento de tres. Salma se coge a su madre con una mano y sujeta el patinete con la otra. Marga se quedó viuda del padre de Salma hace dos años. Viven separados, pero a veces Marga se queda a dormir en la casa de él, o al revés. Se trata de una historia de amor bien curiosa porque se conocieron cuando Marga tenía 14 o 15 años y él 18 o Entonces, Marga trabajaba en la casquería de la Boquería, pero pertenecía a un grupo de voluntarios que dedicaban el tiempo libre a ayudar a personas dependientes.

José, su novio actual, pertenecía también a ese grupo de voluntarios, y se conocieron realizando esa actividad. Como tenían preocupaciones comunes, hablaban mucho. Con el tiempo, cada uno se convirtió en el amor platónico del otro. Durante todos estos años, supe que llamaba a casa de mis abuelos para preguntar por mí.

No es que si le pidiera ayuda no me la diera, pero quiero salir adelante por mí misma. Nuestra relación ha ido evolucionando hacia una relación de tolerancia. Todos los hombres con los que he estado han sabido a qué me dedicaba. Siempre he tenido el privilegio de no esconderme, que es lo normal en mi profesión. Marga perdió a sus padres en un accidente de automóvil cuando tenía 10 años. Se educó con sus abuelos, que aceptaron su decisión de hacerse prostituta.

Me dijeron que tuviera cuidado de adónde iba y de por dónde me movía. Y que siempre tendría su casa abierta. Yo, al principio, llamaba a mi abuela y le decía: Siempre prevaleció el amor que nos teníamos. Después de dos o tres trasbordos y decenas de estaciones, salimos del metro y emprendemos un recorrido por el laberinto de calles del Raval.

Es media mañana, pero algunas se encuentran ya llenas de prostitutas. Me parece imposible que haya trabajo para todas y es evidente que no lo hay. Salma va pasando de unos brazos a otros. Todas las mujeres la besuquean. Algunas abren el bolso y le regalan un euro. Marga se detiene un rato con cada una. Las hay de todas las nacionalidades. La asociación dispone de un pequeño despacho en el centro cívico Pati Limona. Acuden a la reunión Isabel Holgado, la antropóloga con la que cenamos la noche anterior; la propia Marga, y dos personas que trabajan para la organización: Olimpia, una cubana que no para de hablar ni de reír, y Valeria, una chica brasileña tímida y circunspecta.

Todas se muestran preocupadas por la situación del sector. Cada una relata las experiencias que ha tenido en sus visitas a las esquinas o a los pisos a los que acuden para concienciar a las chicas de la necesidad de utilizar preservativos, de defender sus derechos, de denunciar los casos de malos tratos o la existencia de menores.

Unas pasean y otras permanecen sentadas en sillas. Algunas forman grupos y otras permanecen solitarias. Nuestra llegada es bien recibida. Les damos condones y lubricantes y folletos. Olimpia, la cubana, se presenta a todas diciendo:.

Si necesitas abogado, médico, llama a este teléfono. Después buscamos por la zona a una menor que alguien ha visto durante los días pasados. Siempre que ven a una menor, avisan a la policía porque cerca de ella hay, casi con toda seguridad, alguien que la controla. De ser así, se ocupan de que se lleven a la menor y a la controladora en distintos furgones.

No damos con ella. En la ronda de San Antonio, las prostitutas se cuentan por decenas. Todas se quejan de la falta de trabajo. Muchas llevan tres o cuatro horas sin hacer un solo servicio. Olimpia saca el móvil y llama a alguien. Luego queda con ella para llevarla el miércoles al médico.

El miércoles vengo y te llevo al médico. Intentaremos que no te cueste nada. Y así vamos, de esquina en esquina, hasta que se nos acaban los preservativos y los folletos. Pasan de las dos de la tarde. Marga va a trabajar ahora en esa misma calle, pero le propongo que comamos algo primero, de modo que nos sentamos en la terraza de un bar y pedimos unas raciones.

Marga ha salido de casa vestida para hacer la calle, pero no lleva nada realmente escandaloso. Simplemente va un poco ceñida. Ya hemos dicho que no vende magia ni fantasías venéreas, vende sexo cotidiano y conversación. Durante la comida, me habla de las extranjeras. Aquí, en un McDonalds puedes comer por tres euros.

A ver qué le cuentas a una persona que te dice eso, o que te dice que su madre la puede vender. Estas mujeres tienen que aprender mucho, muy deprisa, y no perder la razón en el proceso.

Cuando terminamos de comer , hace un gesto de: Le pregunto si no se pinta un poco, pues va con la cara lavada, y me dice que sí, que se pinta en un bar que hay allí cerca. De camino hacia la esquina en la que suele colocarse, nos tropezamos con una compañera que toma café en una terraza en compañía de un hombre. Hacen unas presentaciones un poco ceremoniosas y, tras despedirnos, me cuenta que el hombre, un sujeto mayor, la ha retirado.

Cuando llegamos a su esquina, donde hay una sucursal de La Caixa, yo me siento a la mesa de una terraza y pido una infusión mientras ella se mete en el bar para "arreglarse". La verdad es que sale casi igual que ha entrado, con un poco de color en los labios y en las mejillas. Nos hacemos un gesto de reconocimiento y se va a su esquina.

Cerca de mí, alrededor de un banco, hay un grupo de rumanas, entre las que se encuentra la chica embarazada de la mañana. Son jóvenes y muy alborotadoras. Alivian el aburrimiento con risas y bromas.

Es su responsabilidad limpiar cuartos y baños, que comparten, lo que a veces provoca fricciones. Hay también una pequeña clínica donde algunas reciben oxígeno para sus mordidos pulmones, y una sala arriba en la que se imparten clases de todo: Se levanta, lee y todas, tras aplaudir, quieren también recitar sus textos. En la sala donde desayunan, comen y cenan se esmeran en que al menos haya siempre tortitas. Luego a veces se lo echan en cara y hay problemas", dice la directora, que sabe que hay que equilibrar estómagos y almas.

Lo primero llega a Xochiquetzal hambriento y lo segundo, roto: A veces las prostituían sus propias parejas. Han sufrido abusos y palizas desde niñas y para la mayoría su mayor dolor es el rechazo de sus hijos, que se avergüenzan de ellas.

Muchas han tenido adicciones y vivido en la calle", resume Jésica. Aquí no se las estigmatiza. Las compañeras la llevaron a este hogar y en dos meses murió.

Hoy este proyecto se tambalea. Las necesidades económicas son muchas. Diez pesos de donativo son importantes", dice Jésica. Tras conocer el inusual proyecto, toca que sus protagonistas hablen. Hablan ellas de sí mismas. No hace falta añadir nada. Tan lejos lleva su amor por la transgresión, que se planteó hacerse pasar por una profesional del sexo para un reportaje.

Fue el estigma social la que la frenó: Aunque no compartió la experiencia con los personajes de su relato, sí pudo sentir en sus carnes la espada de Damocles que pesa cada día sobre la cabeza de estas mujeres: Esto me da mucha pena pic. En el cuarto capítulo, Villar narra la historia de amor entre un cliente y una prostituta que se conocen a través de un foto de internet. Ella decide dejar de ejercer, él de consumir. Valenciana País Vasco Servicios. Creo que se puede dar una visión muy novedosa y normalizadora de la prostitución.

El estereotipo confunde todo el rato la explotación sexual y la prostitución. Una cosa es la trata de mujeres, que es un crimen y hay que perseguirla y erradicarla, y otra cosa es la que ejercer las mujeres de manera voluntaria. Hay muchas que lo hacen libremente y reivindican sus derechos, su consideración por parte de la sociedad y la eliminación del estigma. Estas mujeres emancipadas, independientes y profesionales del sexo dominan de puertas para dentro:

contactar con prostitutas reportaje prostitutas Normalmente un hombre no aguanta una hora teniendo sexo. Es como en otros muchos trabajos de cara al cliente, tienes que sonreír. Viéndolas juntas, tan distintas, se me ocurre que una vende sexo de fiestas de guardar y la otra sexo de días laborables. Aseguran que hasta ahora han logrado juntar muchos testimonios, que esperan vean la luz en forma de libro. Las chicas no hacen vida en el pueblo. Teléfono Irina habla con conocimiento de causa.

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